Rubén Domínguez creó Forbe con solo 26 años, convencido de que con fuerza, ilusión, trabajo en equipo y ganas de aprender podría llegar hasta donde se lo propusiera. Después de 10 años siente que ha cumplido un ciclo, que el proyecto empresarial con el que soñaba al principio es más que una realidad, pasando de contar con solo un centro en Vigo a encontrarse en pleno proceso de expansión en España. Este año celebra el décimo aniversario con nuevos retos y objetivos, y regalando a toda la comunidad un evento único. Hablamos con él de sus inicios, de qué significa “Vivencia” y de cuáles han sido las experiencias personales y profesionales que han marcado su vida.

  • ¿En qué momento surgió Forbe y por qué?

Estaba en una empresa de formación, vi que el sector en ese momento encajaba muy bien, pero internamente los momentos y las sensaciones no eran muy buenas, no estaba cómodo. Por otro lado, tenía inquietudes, siempre fui muy echado para adelante. Mi hermano acababa de estudiar y empezamos los dos, con mi poca experiencia comercial, pero con muchas ganas e ilusión, sabiendo que el producto tenía muchas posibilidades. Además de la experiencia formativa, creo lo que hace falta al principio para crear un proyecto empresarial son ganas e ilusión por hacer algo grande. Yo empecé sin mucha experiencia pero con mucha fuerza, después ya me fui formando, mejorando, fui dándome cuenta de que no todo es lo que parecía. La idea del principio fue cambiando, fuimos incorporando un equipo  con experiencia, mejorando instalaciones y servicios, hasta lo que somos ahora.

  • ¿Cómo te cambió la vida cuándo decidiste crear la empresa?

Al principio solo tuve que darle forma a lo que es mi personalidad, mi esencia, mi forma de trabajar, convertirla en un proyecto empresarial real. Lo que sí que me hizo evolucionar son las situaciones que han ido surgiendo en estos 10 años, la forma en la que fui encarando cada situación que iba surgiendo. Encarar el proyecto sin experiencia administrativa ni empresarial me hizo agudizar mucho mi imaginación. Lo que hice fue poner al servicio de la empresa mi manera de ser y hacer, pero no me cambió la vida. La vida te va cambiando poco a poco, pero no de repente. Creo que un empresario que arriesga, que comienza un proyecto, siempre fusiona la parte personal con la profesional,  y vas creciendo tú como persona a medida que también ves crecer tu negocio.

“Lo único que hace falta al principio para crear un proyecto empresarial son ganas e ilusión por hacer algo grande”

  • ¿Cuáles fueron tus referentes en los inicios?

Para mí fue muy importante el primer contacto que tuve como trabajador en una editorial, la primera experiencia profesional te da tablas importantes y te permite conocer cuáles son tus puntos fuertes y reaccionar para encontrar tu lugar en el mundo laboral. Yo me di cuenta de que la parte comercial requiere de mucho trabajo mental, de una gran capacidad de superación personal, algo que unido a mi inquietud y motivación hacen que pueda empezar este proyecto.

Por otro lado también ha sido muy importante la inspiración, algo que se tiene que buscar, yo la encontré en eventos como Vivencia. Encuentros con personas especiales, charlas, conferencias de personas que han pasado por lo mismo que tú, conocer historias de personas que comparten sueños e inquietudes, cursos formativos, lectura y, sobre todo, la inspiración viene escuchando a los demás tanto en ambientes personales como profesionales. Eso son vivencias. Cualquier proceso comunicativo. De hecho, yo he encontrado soluciones a determinadas situaciones con charlas normales que puedo tener con amigos en el día a día.

  • ¿Qué obstáculos te encontraste por el camino? 

Sin duda para mí los únicos obstáculos han sido los golpes personales. Ni crisis económica, ni problemas relacionados directamente con el negocio, lo que me ha costado superar son temas relacionados con enfermedades importantes, pérdidas, eso son las únicas cosas que para mí han sido problemas.

  • ¿Cómo los has superado?

Los he superado gracias a mis valores de sacrificio y superación. Valores que gané en un momento dado también con el deporte. Los golpes personales son los que te pueden hacer tropezar, pero te levantas y tiras para adelante. Me he encontrado con situaciones complicadas a nivel financiero por ejemplo, pero para mí más que problemas son retos, parte del trabajo del día a día, situaciones que hay que resolver y que lejos de hundirme me hacen reaccionar e incluso me estimulan para continuar con más fuerza. Esa manera de ver las cosas, de que los problemas se conviertan en oportunidades y los retos en algo estimulante tiene que ver mucho con mi personalidad, con los valores del deporte y con la idea de ver el lado bueno de las cosas siempre.

  • ¿Cómo valorarías los 10 años al frente de Forbe?

Espectaculares. No cambiaría nada, ya que de las equivocaciones también he aprendido y cometer errores es parte de la vida. En este mundo tienes que tener claro que, igual que puede ocurrir en el deporte, cuando sales puedes perder, pero siempre habrás aprendido algo nuevo.

Desde un primer momento sabía que quería hacer un proyecto grande, abrir todo el territorio nacional, Forbe es como ese hijo que vas formando, no puedes elegir un momento especial y único, hay muchos, y todos son importantes. Lo que más me reconforta es pararme y ver cómo es el equipo ahora, cómo hemos crecido, reflexionar hacia atrás y darse cuenta de todo lo que hemos hecho. Vivencia va a ser uno de esos momentos para todos los que formen parte del evento, un lugar para pararse y darse cuenta de todo lo que se ha conseguido.

  • Forbe tiene un claro objetivo de expansión y crecimiento. ¿Hay algún secreto para afrontar estos nuevos retos sin miedo a fracasar?

No tengo miedo a fracasar, nunca lo he tenido. Siempre he tenido el objetivo de estar creando una empresa en la que cada uno es responsable tanto del crecimiento como de los retrocesos que pueda haber. Yo intento cumplir todo lo que prometo, si tengo que retroceder, cancelar proyectos o reconocer algún error, lo hago sin problema, pero nunca tengo miedo a comenzar algo nuevo y a avanzar. Esa actitud es la que me llevó a crear Forbe en 2008, cuando parecía una locura hacerlo, y la que me ha traído hasta aquí. El no tener miedo es importante, igual que el tomar decisiones rápidas y actuar también rápido. De hecho, desde el minuto 2 de nacer Forbe me di cuenta de que necesitaba formarme y añadir más recursos al negocio, y fue lo que hice.

“Intento ilusionar al equipo y que cada uno se sienta realizado por los logros que se van consiguiendo”

  • Para que un proyecto funcione es necesario tener un equipo motivado y comprometido. ¿Cómo lo consigues?

Yo trato de motivar a todo el mundo siempre, ilusionar sobre el proyecto y transmitir todo lo que significa y lo que puede aportarles. Además, intento que cada uno se sienta realizado de forma individual, por los logros que van consiguiendo. Es importante transmitir que la empresa tiene esa parte ilusionante, de crecimiento, todos somos responsables del crecimiento, que se sientan partícipes de lo que se está creando, también la gente que pasó por aquí.

  • ¿Qué es lo que te hace más feliz de tu profesión?

Yo no veo el ambiente laboral como un lugar donde buscar la felicidad, creo que eso no te lo da el trabajo, por mucho que te apasione lo que haces. El trabajo te ayuda a sentirte pleno, pero no puede ser nunca lo más importante de tu vida. Tiene que ser algo estimulante. En mi trabajo yo busco sentirme vivo y realizado, para ello necesito esa parte competitiva y ambiciosa que tiene mi día a día en Forbe, pero a otras personas pueden motivarle otras cosas, debemos buscar en el trabajo ese complemento que nos haga ser mejores y nos motive, pero no basar nuestra vida en ello.

“Vivencia va dirigido a soñadores, a personas que no buscan entornos rígidos, sino a inconformistas que quieren ir más allá”

  • ¿Por qué decidiste organizar Vivencia y a quién va dirigido el evento?

Vivencia reúne en un escenario a personas, temáticas, experiencias sobre las que me he nutrido a lo largo de estos 10 años. Dice mucho del espíritu competitivo, a nivel deportivo también, capacidad de superación, esfuerzo, recuperación, personas destacadas en cada ámbito que pueden transmitir mucho de forma individual y que pueden ayudar a otras personas a superar situaciones complicadas para conseguir nuevos propósitos y mejorar. Vivencia va dirigido a soñadores, no a personas que busquen estabilidad o entornos rígidos, sino a personas que no se conforman, que quieren ir más allá. Si tienes un espíritu totalmente racional y rígido, no entenderás lo que significa Vivencia.

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